viernes, 23 de julio de 2010

la vieja malhumorada



Cuando una viejecita murió en la sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos de que ella no había dejado nada de valor.


Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron una poesía. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.
Una de las enfermeras se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta viejecita legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Este poema, sencillo pero elocuente, se presentó también con diapositivas.


Así esta menuda viejecita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, es la autora de este poema "anónimo".



La vieja malhumorada


Qué ven hermanas? 
Qué ven?
Qué piensan
cuando me miran?

Una vieja malhumorada,
no demasiado inteligente,
de costumbres inciertas,
con sus ojos soñadores
fijos en la lejanía.

La vieja que escupe la comida
y no contesta
cuando tratan de convencerla.
"Haga un pequeño esfuerzo"

La viejecita, quien ustedes creen
que no se da cuenta 
de las cosas que ustedes hacen
y que continuamente
pierde el guante o el zapato.

La viejecita, quien contra su voluntad,
pero mansamente les permite
que hagan lo que quieran,
que la bañen y alimenten,
sólo para que así pase el largo día.

Es esto lo que piensan?
Es esto lo que ven?
Si es así, abran los ojos, 
hermanas,
porque esto que ustedes ven
no soy yo!

Les voy a contar quién soy,
cuando aquí estoy sentada tan tranquila,
tal como me ordenan,
cuando como por orden de ustedes.

Soy una niñita de diez años
que tiene padre y madre, 
hermanos y hermanas,
que se aman.

Soy una jovencita de dieciséis años,
con alas en los pies,
que sueña que pronto
encontrará a su amado.

Soy una novia a los veinte,
mi corazón da brincos,
cuando hago la promesa
que me ata hasta el fin de mi vida.

Ahora tengo veinticinco,
tengo mis hijos,
quienes necesitan que los guíe,
tengo un hogar seguro y feliz.

Soy una mujer a los treinta,
los hijos crecen rápido,
estamos unidos con lazos
que deberían durar para siempre.

Cuando cumplo cuarenta
mis hijos ya crecieron
y no están en casa,
pero a mi lado está mi esposo
que se ocupa de que yo no esté triste.

A los cincuenta, otra vez,
sobre mis rodillas
juegan los bebés,
de nuevo conozco a los niños,
a mis seres amados y a mí.

Sobre mí se ciernen nubes oscuras,
mi esposo a muerto,
cuando veo el futuro 
me erizo toda de terror.

Mis hijos se alejan,
tienen a sus propios hijos,
pienso en todos los años que pasaron
y en el amor que conocí.

Ahora soy una vieja.
Qué cruel es la naturaleza!
La vejez es una burla
que convierte al ser humano
en un alienado.

El cuerpo se marchita,
el atractivo y la fuerza desaparecen,
allí, donde una vez tuve el corazón
ahora hay una piedra.

Sin embargo, dentro de estas viejas ruinas
todavía vive la jovencita.
Mi fatigado corazón, de vez en cuando,
todavía sabe rebosar de sentimientos.

Recuerdo los días felices
y los tristes.
En mi pensamiento vuelvo a amar
y vuelvo a vivir mi pasado.

Pienso en todos esos años
que fueron demasiado pocos
y pasaron demasiado rápido.
y acepto el hecho inevitable
que nada puede durar para siempre.

Por eso, gente, abran sus ojos,
abran sus ojos y vean!
Ante ustedes no está
una vieja malhumorada
ante ustedes estoy YO!!


Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven.

Todos vamos a estar algún día en su lugar.

Y nunca se olviden de los viejos malhumorados.

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AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda

AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda
ME INCLINO ANTE EL PADRE ÚNICO INFINITO, QUE SE MANIFIESTA DE DIFERENTE FORMA EN LAS DIVERSAS IGLESIAS Y TEMPLOS, QUE SE HAN ERIGIDO EN SU HONOR. ADORO AL DIOS ÚNICO QUE ESTÁ EN LOS DIFERENTES ALTARES DE TODAS LAS ENSEÑANZAS Y RELIGIONES.

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Desde hace tiempo llegan a mi email correos que después de leerlos guardo como un tesoro por su gran contenido en sabiduría

Había decidido abrir este blog de forma personal y reunirlos todos aquí para poderlos releer de vez en cuando, pero creo que es de ser egoista guardar estas joyas para mi sola y no permitir que otros puedan disfrutar de ellas.

Por lo que finalmente, he decidido hacer público el blog, y que cualquiera pueda leer, disfrutar y reflexionar sobre su contenido.

Siempre que los conozca, citaré autores y procedencia. Y repito que, la mayoría, son escritos que me llegaron por email.