sábado, 19 de junio de 2010

el eco de la vida


Un hijo y su padre, estaban caminando en las montañas.
De repente, el hijo se lastima y grita:
- Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña:
- Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!

Con curiosidad el niño grita:
- ¿Quién está ahí??

Recibe una respuesta:
- ¿Quién está ahí??

Enojado con la respuesta, el niño grita:
- Cobarde.

Y recibe de respuesta:
- Cobarde.

El niño mira a su padre y le pregunta:
- ¿Qué sucede?

El padre, sonríe y le dice:
- Hijo mío, presta atención.
Y entonces el padre grita a la montaña:
- Te admiro.

Y la voz le responde:
- Te admiro.

De nuevo, el hombre grita:
- Eres un campeón.

Y la voz responde:
- Eres un campeón.

El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego, el padre le explica:
- La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida!
Te devuelve lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.
Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado.

Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.

Alguien dijo:
- Si no te gusta lo que recibes de regreso, ¡revisa muy bien lo que estás dando!

6 comentarios:

emilio dijo...

Bella historia... pero la pena es que también existe la injusticia, que es la falta de eco en lugares insonoros.
Pero desde luego, es el ideal... siembra y recogerás tus frutos, pero a veces la cosecha se daña.

Un abrazo amiga.

anjali dijo...

Emilio, hay veces que la cosecha parece dañada durante un tiempo, y solo esta verde y lo que le falta es madurar.
Cuando esta madura, se cae por su propio peso, y se da cuenta de lo equivocada que ha estado anteriormente por ser inducida, tal vez, por malos consejeros.
Hay que seguir mandando mensajes de amor y felicidad, y como nos decía nuestra sabia plubis, saber esperar, para que nos sean devueltos cuando sea el momento.
Un abrazo bien fuerte y lleno de esperanza.

pluvisca dijo...

Pues si, esta historia es de lo más real.

Siempre nos devuelven lo que damos, lo creamos o no

Si sonrio me sonrien...

un abrazo gordo

Hada Azul dijo...

Precioso amiga!Gracias por compartirlo!

Reflexiones de Emibel dijo...

Una historia bonita pero, en mi opinión, utópica.
Yo sonrío y en ocasiones me sonríen, sonrío y me devuelven un gesto huraño, una mala contestación, dependiendo de la amargura ó de la satisfacción de quien tengo frente a mí.
Y me hago una pregunta, ¿qué han gritado a las montañas los niños que mueren de hambre, que enferman y mueren porque no tienen una sanidad ni unos hábitos como los que tengo yo?
No creo que esos niños hayan faltado al respeto a la naturaleza, a la vida para que tengan esos míseros ecos.
A pesar de todo una agradable leyenda para leer como las que nos muestras siempre.
Un cariñoso besito.

anjali dijo...

Querida Emi, a mi modo de entender, las cosas espirituales son mucho más complicadas de explicar. En el caso al que tu te refieres, no precisamente tiene que ser por cosas ocurridas en esta vida, ni por daños hechos, o al menos eso pienso yo. Creo que el eco se refiere a cosas de menos envergadura.
La vida aún siendo tan sencilla, parece tan complicada.
Besitos de algodón de azúcar.

AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda

AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda
ME INCLINO ANTE EL PADRE ÚNICO INFINITO, QUE SE MANIFIESTA DE DIFERENTE FORMA EN LAS DIVERSAS IGLESIAS Y TEMPLOS, QUE SE HAN ERIGIDO EN SU HONOR. ADORO AL DIOS ÚNICO QUE ESTÁ EN LOS DIFERENTES ALTARES DE TODAS LAS ENSEÑANZAS Y RELIGIONES.

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Desde hace tiempo llegan a mi email correos que después de leerlos guardo como un tesoro por su gran contenido en sabiduría

Había decidido abrir este blog de forma personal y reunirlos todos aquí para poderlos releer de vez en cuando, pero creo que es de ser egoista guardar estas joyas para mi sola y no permitir que otros puedan disfrutar de ellas.

Por lo que finalmente, he decidido hacer público el blog, y que cualquiera pueda leer, disfrutar y reflexionar sobre su contenido.

Siempre que los conozca, citaré autores y procedencia. Y repito que, la mayoría, son escritos que me llegaron por email.