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viernes, 27 de agosto de 2010

salí de fiesta, mamá


Fui a una fiesta 
y me acordé de lo que me dijiste.

Me pediste que no bebiera alcohol mamá.
Por eso, bebí un Sprite.
Me sentí orgullosa de mi misma . . .

Hice una elección saludable
y tu consejo fue correcto.

Cuando la fiesta finalmente acabó
la gente empezó a conducir 
sin estar en condiciones . . .

Fui a mi coche con la certeza
de que iría a casa en paz.
Nunca podría imaginar lo que me esperaba mamá . . .
algo que no podría imaginarme.

Ahora estoy tirada en la carretera
y oigo a un policía decir.
- El chico que provocó este accidente
iba borracho.

Mamá, su voz parecía tan distante . . .

Mi sangre está derramada por todos lados
y estoy intentando con todas mis fuerzas no llorar.

Puedo oír a los médicos diciendo:
- Esta chica va a morir . . .

Él, como yo, había salido de fiesta
pero, él decidió beber y conducir
y ahora yo tengo que morir . . .

¿Por qué las personas 
hacen esto mamá?
Sabiendo que esto
va a arruinar vidas . . .

El dolor me está cortando
como un centenar de cuchillos afilados.

Dile a mi hermana que no se asuste, mama,
dile a papá que sea fuerte, los quiero tanto,
me gustaría que me des un último beso . . .

Alguien debería haberle dicho a aquel chico
que está mal beber y conducir . . .

Tal vez si sus padres 
se lo hubieran dicho . . .
yo ahora estaría viva . . .

Mi respiración se está debilitando, mamá,
tengo mucho miedo . . .

Estos son mis últimos momentos 
y me siento tan desesperada . . . 

Me gustaría que me pudieras abrazar, mamá,
mientras estoy estirada, aquí, muriendo.
Me gustaría poder decirte que te quiero, 
mama . . . no siento mi cuerpo,
no puedo más mamá . . .
te quiero . . . adiós . . .


Estas palabras fueron escritas por un periodista 
de informativos Telecinco España
que presenció un accidente de tráfico en 1997.
La joven, mientras moría, iba diciendo estas palabras
a los allí presentes . . .


SI BEBES . . . ¡NO CONDUZCAS!

jueves, 26 de agosto de 2010

el espejo


Renato casi no vio a la señora, con el coche, parado al lado de la carretera.

Llovía fuerte y era de noche. Pero se dio cuenta que ella necesitaba ayuda . . .

Paró su coche y se acercó. El coche de la señora olía a tinta, de tan nuevo.

La señora pensó que pudiera ser un asaltante? El no inspiraba confianza, 
parecía pobre y hambriento . . .

. . . Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo:
- Estoy aquí para ayudarla madame, no se preocupe. 
Por que no espera en el coche que está más calentito? 
A propósito, mi nombre es Renato . . .

. . . Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una rueda pinchada 
y para colmo era una señora de edad avanzada.
Renato se agacho, colocó el gato mecánico y levantó el auto.
Luego cambió la rueda, quedando un poco sucio
y con una herida en una de las manos . . .

. . . Cuando apretaba las tuercas de la rueda
ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él.
Le contó que no era del lugar,
que solo estaba de paso por allí
y que no sabía como agradecer por la preciosa ayuda.
Renato apenas pudo sonreír mientras se levantaba . . .

. . . Ella preguntó cuanto le debía.
Ya había imaginado todas las cosas terribles
que podrían haber pasado si Renato 
no hubiese parado para socorrerla.
Renato no pensaba en dinero,
le gustaba ayudar a las personas . . .

. . . Este era su modo de vivir.
Y respondió:
- Si realmente quisiera pagarme,
la próxima vez que encuentre a alguien que precise de ayuda,
dele a esa persona la ayuda que ella precise
y acuérdese de mi . . .

. . . Algunos kilómetros después 
la señora se detuvo en un pequeño restaurante,
la camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia, 
para que secase su mojado cabello,
y le dirigió una dulce sonrisa . . .

. . . La señora notó que la camarera estaba de casi ocho meses de embarazo,
pero no dejó que la tensión y los dolores cambiaran su actitud . . .

. . . Se quedó curiosa pensando como alguien que teniendo tan poco,
podía tratar tan bien a un extraño. 
Entonces se acordó de Renato.
Después de terminar su comida,
mientras la camarera buscaba su cambió,
la señora se retiró . . .

. . .Cuando la camarera volvió
se preguntó dónde pudo haber ido la señora,
cuando noto algo escrito en la servilleta,
sobre la cual tenía 4 billetes de 100 euros . . .

. . . Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó
lo que la señora escribió. Decía:
- Tú no me debes nada, yo tengo bastante.
Alguien me ayudó hoy y de la misma forma
te estoy ayudando.
Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero,
no dejes que este círculo de amor termine contigo,
ayuda a alguien . . .

. . . Aquella noche, cuando fue a casa,
cansada se acostó en la cama,
su marido ya estaba durmiendo
y ella quedó pensando en el dinero 
y en lo que la señora dejó escrito . . .

 . . . Como pudo esa señora saber 
cuanto ella y el marido precisaban aquel dinero?
Con el bebe que estaba por nacer el próximo mes,
todo estaba difícil . . .

 . . . Quedó pensando en la bendición que había recibido,
y dio una gran sonrisa . . .  

. . . Agradeció a Dios
y se volvió hacia su preocupado marido
que dormía a su lado,
le dio un suave beso y susurró:
- Todo estará bien; te amo . . .
. . . RENATO!


La vida es así un espejo todo lo que das vuelve a ti.

Autor desconocido

jueves, 19 de agosto de 2010

Dios nunca falla



Todos los domingos por la tarde,
después del servicio mañanero en la iglesia,
el pastor y su hijo de 11 años
iban al pueblo a repartir folletos
a cada persona que veían.
Este domingo en particular,
cuando llegó la hora de ir al pueblo
a repartir los folletos,
el tiempo estaba muy frío
y comenzó a lloviznar.

El niño se puso su ropa para el frío
y le dijo a su padre
- ¡OK, papá, estoy listo!


Su papá, el pastor, le dijo
- Listo, ¿para qué?


- ¡¡¡Papá, es hora de salir fuera
y repartir nuestros folletos!!!


El papá respondió
- ¡Hijo, hace mucho frío fuera
y está lloviznando!


El niño miró sorprendido a su padre
y le dijo
- Pero papá,
¡la gente necesita saber de Dios!
¡¡¡aún en los días lluviosos!!!


El papá contestó
- ¡Hijo, yo no voy a salir fuera
con este tiempo!


Con desespero, el niño dijo
- ¿Papá, puedo ir yo solo?
¿Por favor . . . ?!


Su padre titubeó por un momento
y luego dijo
- Hijo, tú puedes ir.
Aquí tienes los folletos, 
¡ten cuidado!!!


- ¡Gracias papá!


Y con esto, el hijo se fue bajo la lluvia.


El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo,
repartiendo los folletos a las personas que veía.


Después de 2 horas caminando bajo la lluvia,
con frío y su último folleto,
se detuvo en una esquina y miró
a ver si veía a alguien a quien darle el folleto,
pero las calles estaban totalmente desiertas.
Entonces el se giró hacia la primera casa que vio,
camino hasta la puerta del frente,
tocó el timbre varias veces y esperó,
pero nadie salió.


Finalmente el niño se volvió para irse,
pero algo lo detuvo.


El niño se volvió nuevamente hacía la puerta
y comenzó a tocar el timbre
y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos.


El seguía esperando,
algo lo retenía ahí, frente a la puerta.
Tocó nuevamente el timbre
y esta vez la puerta se abrió suavemente.


Salió una señora 
con una mirada muy triste
y suavemente le preguntó
- ¡Qué puedo hacer por ti, hijo!


Con unos ojos radiantes
y una sonrisa que le cortaba las palabras,
el niño dijo
- ¡Señora, lo siento si la molesté,
pero sólo quiero decirle que
. . . "DIOS 
REALMENTE LA AMA"
y vine para darle mi último folleto,
que habla sobre DIOS
y SU GRAN AMOR.


El niño le dio el folleto y se fue.


Ella solo dijo
- ¡Gracias, hijo y que Dios te bendiga!


Bien, el domingo siguiente por la mañana
el pastor estaba en el púlpito
y cuando comenzó el servicio preguntó
- ¡Alguien tiene un testimonio
o algo que quiera compartir!?


Suavemente, en la primera fila,
una señora mayor se puso de pie.


Cuando empezó a hablar,
una mirada radiante y gloriosa
brotaba de sus ojos
- Nadie en esta iglesia me conoce.
Nunca había estado aquí.


Mi esposo murió hace un tiempo atrás
dejándome totalmente sola en este mundo.
El domingo pasado fue un día
particularmente frío y lluvioso,
y también lo fue en mi corazón;
ese día llegué al final del camino,
ya que no tenía esperanza alguna
ni ganas de vivir.


Entonces cogí una silla y una soga
y subí hasta el ático de mi casa.
Até y aseguré bien un extremo de la soga
a las vigas del techo;
entonces me subí a la silla
y puse el otro extremo de la soga
alrededor de mi cuello.


De pie, sobre la silla,
tan sola y con el corazón destrozado,
estaba a punto de tirarme
cuando de repente escuché
el sonido fuerte del timbre de la puerta.


Entonces pensé,
"espera un minuto 
y quien quiera que sea
se irá."
Yo esperé, pero el timbre de la puerta
cada vez era más insistente,y luego,
comenzaron a golpear la puerta con fuerza.


Entonces me pregunté,
¿quién podrá ser?
¡Jamás nadie llama a mi puerta
ni viene a verme!


Solté la soga de mi cuello
y fui hasta la puerta,
mientras el timbre, ¡seguía sonando
cada vez con mayor insistencia!


Cuando abrí la puerta
no podía creer lo que veían mis ojos,
frente a mi puerta estaba
el más radiante y angelical niño
que jamás había visto.


Su sonrisa, ¡ohhh,!!!
¡nunca podré describirla!


Las palabras que salieron de su boca
hicieron que mi corazón,
muerto hacía tanto tiempo,
volviera a la vida cuando dijo


"!Señora, sólo quiero decirle
que Dios, realmente la ama!!!"


Cuando el pequeño ángel desapareció,
entre el frío y la lluvia,
cerré mi puerta y leí cada palabra del folleto.


Entonces fui al ático
para quitar la silla y la soga.
Ya no las necesitaría más.


Como la dirección de la iglesia
estaba en la parte de detrás del folleto,
vine personalmente a decirle gracias
a ese pequeño ángel de Dios
que llegó justo a tiempo para rescatarme 
de cometer una equivocación.


El pastor bajó del púlpito,
hasta el primer banco del frente,
donde estaba sentado el niño;
tomó a sus hijos en brazos
y lloró incontrolablemente.


Probablemente la iglesía
no volvió a tener un momento más glorioso.




Recuerda el mensaje:
Dios puede hacer una gran diferencia
en la vida de alguien.


"El les dijo:
lo que es imposible para los hombres,
es posible para Dios."




Autor desconocido

martes, 13 de julio de 2010

donde Dios me quiera...


Escuché una historia 
de un hombre de negocios
que nunca sabré quien es,
pero sé que Dios quería 
que yo oyera su historia.

Él era Gerente en una compañía
que había sido diezmada
por el ataque a la Torres Gemelas.
Había citado ha los miembros 
restantes de esa compañía,
para compartir su espacio en la oficina.

Con su voz llena de temor, contó
las historias de por qué estas personas
estaban vivas y sus colegas muertos.

Todas las historias eran
simples y pequeñas . . .

Uno de los miembros de la compañía
entró tarde ese día . . .
porque su hijo empezó 
en el jardín de infancia.

Otro compañero estaba vivo . . . 
porque le tocó a él
ir a comprar los desayunos
de ese día.

La historia que me golpeó mas, 
fue la del hombre que se puso 
un nuevo par de zapatos esa mañana . . .

. . . ese día se averió su auto,
entonces decidió caminar hacia su trabajo;
pero antes de llegar,
una ampolla afectó su pie.
Se detuvo en una farmacia
para comprar una venda.
Por eso él está vivo.

Así que, ahora,
cuando estoy atorado en el tráfico,
espero en el ascensor,
tardo en contestar un teléfono que insiste
-o pasan esas pequeñas cosas 
que me incomodan- pienso: 
es exactamente donde Dios quiere que esté
en ese mismo momento.
Dios me bendice 
con todas esas pequeñas molestias.

Es esa vocecita diminuta dentro de ti.

Tenlo presente,
y cuando sientas de repente
que nada bueno te está pasando . . .

 . . . ÉSE ES DIOS
que te habla a través del Espíritu Santo.

Cuando pienses en alguien
que no has visto en mucho tiempo,
y de repente lo ves,
o recibes una llamada telefónica,
o una carta de ellos . . .

 . . . ÉSE ES DIOS:
no hay tal cosa como la "coincidencia".

Cuando has recibido 
algo maravilloso en tu vida,
que ni siquiera sabes cómo llegó,
como un dinero en el correo,
una deuda que se aclara misteriosamente,
o simplemente recibiendo algo querido,
pero que no podrías 
permitirte el lujo de tenerlo . . .

 . . . ÉSE ES DIOS,
Él conoce los deseos de tu corazón . . .

Cuando pasas por una situación fea en la vida
y no tengas ninguna pista de cómo vas a mejorarla . . .

ÉSE ES DIOS . . .
. . . que siempre nos permite ver un día más luminoso.

Sonríe siempre . . .
. . . es una de las mejores formas de mostrarlo a Él . . .

. . . pues hace que las personas se pregunten:
"¿qué te pasa?"

¡¡¡QUE DIOS TE BENDIGA!!!

Desconozco el Autor

domingo, 30 de mayo de 2010

¡nada sucede porque sí!

". . . El mayor error del ser humano,
es intentar sacarse de la cabeza
aquello que no sale del corazón . . ."



Un día, un muchacho pobre que vendía mercadería de puerta en puerta para pagar sus estudíos, vio que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos y tenía hambre.

Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, los nervios lo traicionaron cuando una encantadora joven le abrió la puerta.
En vez de comida, le pidió un vaso de agua. Ella pensó que el joven tendría hambre y le dió un gran vaso de leche.

Él bebió despacito y después le preguntó:
- ¿Cuánto le debo?

- No me debes nada -respondió ella. Y continuó:- Mi madre nos enseñó a no aceptar pago por una caridad.

Él dijo:
- Pues te agradezco de todo corazón.

Cuando Howard Kelly salió de aquella casa, no sólo se sintió mas fuerte físicamente, sino que también su fe en Dios y en los hombres era más fuerte.
Él ya se había resignado a rendirse y dejarlo todo.

Años después, esa joven mujer se enfermó gravemente. Lo médicos de su pueblo estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la ciudad más cercana donde llamaron al especialista para estudiar su extraña enfermedad.

Llamaron al Dr. Howard Kelly.

Cuando el médico escuchó el nombre del pueblo de donde era ella, una extraña luz iluminó sus ojos. Inmediatamente, vestido con su bata de médico, fue a ver a la paciente.

Reconoció inmediatamente a aquella mujer.

El doctor Kelly se propuso hacer todo lo posible para salvar aquella vida. Dedicó especial atención a aquella paciente.
Después de una dura lucha por la vida de la enferma, se ganó la batalla.

El Dr. Kelly pidió a la administración del hospital que le enviara la factura total de los gastos. Él la pagó, después anotó algo y mandó que se la entregaran a la paciente.

Ella tenía miedo de leer el documento, porque sabía que tendría el resto de su vida para pagar todos los gastos. Finalmente, leyó la factura y algo le llamó la atención.

Decía lo siguiente:

"Totalmente pagada hace muchos años con un vaso de leche: Dr. Kelly."

Lágrimas de alegría brotaron de los ojos de la mujer y su corazón feliz rezó:

"Gracias Dios, porque tu amor se manifestó en las manos y en los corazones humanos."


"En la vida, nada sucede porque sí.
Lo que haces hoy,
mañana puede hacer
la diferencia en tu vida."



Desconozco el autor

sábado, 29 de mayo de 2010

¡papa tengo hambre!

Pasaba del medio día,el olor de pan caliente invadía aquella calle,un sol escaldante invitaba a todos a un refresco.


Ricardito no aguantó el olor a pan y dijo:
- ¡¡¡Papá tengo hambre!!!


El padre; Agenor, sin tener un centavo en el bolsillo, caminando desde temprano buscando un trabajo, mira con los ojos mareados al hijo y le pide un poco más de paciencia . . .


-Pero papá, ¡desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre, papá!


Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Agenor le pide al hijo esperar en la vereda mientras entra en la panadería que estaba enfrente.


Al entrar se dirige a un hombre en el mostrador:
-Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre, no tengo ninguna moneda, pues salí temprano para buscar empleo y nada encontré, le pido que en el nombre de Jesús me dé un pan para que yo pueda matar el hambre de ese niño, en cambio puedo barrer el piso de su establecimiento, lavar los platos y vasos u otro servicio que usted necesite.


A Amaro; el dueño de la panadería le extraña que aquel hombre de semblante calmo y sufrido, pida comida a cambio de trabajo y pide que llame al niño . . .


Agenor toma a su hijo de la mano y lo presenta a Amaro, que inmediatamente pide a los dos que se sienten junto al mostrador, donde pide a su esposa les sirva dos platos de comida del famoso PLATO DEL DÍA: ARROZ, FRIJOLES, CARNE MOLIDA Y HUEVO.


Para Ricardito era un sueño, comer después de tantas horas en la calle . . .


Para Agenor, un dolor más, ya que comer aquella comida maravillosa lo hacía recordar a su esposa y a sus dos hijos que quedaron en casa solamente con un puñado de arroz . . . Gruesas lágrimas bajaban de sus ojos ya en el primer bocado.

La satisfacción de ver a su hijo devorando aquel plato simple como si fuera un manjar de los dioses, y el recuerdo de su pequeña familia en casa, fue demasiado para su corazón tan cansado de más de 2 años de desempleo, humillaciones y necesidades . . .
Amaro se aproxima a Agenor y percibiendo su emoción, bromea para relajarlo: ¡OH, María!!! Tu comida debe estar muy mala . . . Mira a mi amigo, ¡hasta está llorando de tristeza de ese plato!


Inmediatamente, Agenor sonríe y dice que nunca comió comida tan apetitosa, y que le agradecía por darle ese placer . . .


Amaro pide entonces que se tranquilice su corazón, que almuerce en paz y después hablaran acerca de trabajo . . .


Más confiadamente, Agenor seca las lágrimas y empieza a almorzar, ya que su hambre estaba agobiándolo . . .

Después del almuerzo, Amaro invita a Agenor para hablar en el fondo de la panadería, donde había un pequeño escritorio . . . Agenor cuenta entonces que hace más de dos años había perdido el empleo y desde entonces, sin una especialidad profesional, sin estudios, estaba viviendo de pequeñas "chapuzas aquí y allí", pero que hace 2 meses que no recibía nada . . .


Amaro resuelve entonces contratar a Agenor para servicios generales en la panadería, y le prepara al hombre una canasta básica con alimentos para por lo menos 15 días . . .

Agenor con lágrimas en los ojos agradece la confianza de aquel hombre y marca para el día siguiente su inicio en el trabajo . . . Al llegar a casa con toda aquella comida y su nuevo trabajo Agenor es un nuevo hombre.


Sentía esperanzas, sentía que su vida tomaría nuevo impulso . . . La vida le estaba abriendo más que una puerta, era toda una esperanza de días mejores . . .


Al día siguiente. a las 5 de la mañana, Agenor estaba en la puerta de la panadería ansioso de iniciar su nuevo trabajo . . .


Amaro llega luego y sonríe a aquel hombre que ni él sabía por qué estaba ayudando . . .


Tenían la misma edad, 32 años, e historias diferentes, pero algo dentro de él lo llamaba para ayudar a aquella persona . . . Y, no se equivocó.


Durante un año, Agenor fue el más dedicado trabajador de aquel establecimiento, siempre honesto y extremadamente celoso con sus deberes . . .


Cierto día, Amaro llama a Agenor para una charla y habla de la escuela que abrió lugares para la alfabetización de adultos a una cuadra arriba de la panadería, y que él tenía interés que Agenor estudiara.


Agenor nunca se olvidó de su primer día de clase: la mano trémula en las primeras letras y la emoción de la primera carta . . .


Doce años han pasado desde aquel primer día de clase . . .


Vamos a encontrar al Lic. Agenor Baptista de Medeiros, abogado, abriendo su oficina a su primer cliente, y después a otro y después a otro más . . . Al medio día él baja a beber un café en la panadería del amigo Amaro, que queda impresionado al ver su antiguo empleado tan elegantemente vestido en su primer traje . . .


Diez años se pasan, y ahora el Lic. Agenor Baptista, ya con una clientela que mezcla los más necesitados que no pueden pagar, y los más adinerados que pagan muy bien; decide crear una institución que ofrece a los desvalidos de la suerte, que andan por las calles, personas desempleadas y con carencias de todo tipo, un plato de comida diariamente a la hora del almuerzo . . .


Más de 200 comidas se sirven diariamente en aquel lugar administrado por su hijo, el ahora nutricionista Ricardo Baptista . . . Todo cambió, todo pasó, pero la amistad de aquellos dos hombres, Amaro y Agenor impresionaba a todos los que conocían un poco de la historia de cada uno . . .


Cuentan que a los 82 años los dos fallecieron el mismo día, casi en la misma hora, muriendo plácidamente con una sonrisa del deber cumplido . . .


Ricardito, el hijo, mandó gravar delante de la "Casa del Camino" que su padre fundo con tanto cariño:


"Un día yo tuve hambre, y me alimentaste.
Un día yo estaba sin esperanzas y me diste un camino.
Un día me desperté solo, y me diste la paz, y eso no tiene precio.
¡Qué la paz habite en tu corazón y alimente tu alma!
¡Y que te sobre el pan de la misericordia para extender a quien lo necesita!"


Autor Desconocido



(Historia verídica)
Si les parece que vale la pena, compartan esta historia, pues nunca es tarde para empezar y siempre es temprano para parar. Debemos agradecer a Dios por todo lo que nos da y compartirlo con quienes no tienen y nunca olvidar de donde venimos.

AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda

AFIRMACIÓN - Paramahansa Yogananda
ME INCLINO ANTE EL PADRE ÚNICO INFINITO, QUE SE MANIFIESTA DE DIFERENTE FORMA EN LAS DIVERSAS IGLESIAS Y TEMPLOS, QUE SE HAN ERIGIDO EN SU HONOR. ADORO AL DIOS ÚNICO QUE ESTÁ EN LOS DIFERENTES ALTARES DE TODAS LAS ENSEÑANZAS Y RELIGIONES.


subir . . .
Desde hace tiempo llegan a mi email correos que después de leerlos guardo como un tesoro por su gran contenido en sabiduría

Había decidido abrir este blog de forma personal y reunirlos todos aquí para poderlos releer de vez en cuando, pero creo que es de ser egoista guardar estas joyas para mi sola y no permitir que otros puedan disfrutar de ellas.

Por lo que finalmente, he decidido hacer público el blog, y que cualquiera pueda leer, disfrutar y reflexionar sobre su contenido.

Siempre que los conozca, citaré autores y procedencia. Y repito que, la mayoría, son escritos que me llegaron por email.